Este conocido Estilo de Karate fue fundado por el gran Maestro Gichin Funakoshi a partir de las enseñanzas de los mejores expertos del Arte de la isla de Okinawa. Nacido en Shuri, el 10 de noviembre de 1868 comenzó a entrenar Karate en 1879 debido a su debilidad y frágil salud. Sus Maestros fueron Yasutsune Azato y Yasutsune Itosu.
Las diferencias técnicas y de carácter de ambos Maestros eran el complemento ideal para Funakoshi que entusiasmado por el Karate no faltaba a ninguna clase. Rápidamente se destacó y su salud mejoró al igual que su estado físico. El tiempo pasó y Gichin con 1,50m de altura era un karateca excepcional, con gran técnica, velocidad y potencia.
Muchas son las anécdotas acerca de Funakoshi y su Karate, en su libro se destaca una redactada por un habitante de Shuri, cuando en medio de un fuerte tifón Gichin subió al techo de una casa y desafió al tifón en una postura de Karate, su propósito era mejorar su base y el tifón era su oportunidad.
Las hazañas de Funakoshi fueron muchas, pero Funakoshi nunca hizo alarde de las mismas, utilizó el Karate para la defensa solamente cuando fue estrictamente necesario.
Ante todo el Maestro Funakoshi era un pacifista, por eso el Karate es una expresión de paz, el Kata siempre empieza con una defensa y el respeto por el adversario en el Dojo se muestra con el saludo antes del Kumite y al finalizar el mismo. La etiqueta dentro del Dojo es fundamental, es parte de la formación del karateca.
Funakoshi fue responsable por mostrar el Karate real, se encargó de derribar mitos del Arte y desenmascarar a farsantes que se autoproclamaban maestros de Karate, algunos decían ser capaces de arrancar la piel y atravesar el cuerpo del oponente de un solo golpe, Funakoshi los desafió a que lo probaran en él, ninguno fue capaz de derrotarlo, mucho menos de cumplir con sus “ataques mortales”.
Su misión pasó a ser difundir el Karate que era poco conocido en Japón y menos aún en el mundo. En su recorrido por Japón conoce al gran Maestro fundador del Judo, Jigoro Kano; se hacen amigos e intercambian conocimientos, Funakoshi inspirado en el Judo adopta el sistema de grados por colores de cinturones para diferenciar el nivel técnico de los estudiantes.
Funakoshi realiza diversas demostraciones en varias universidades como Waseda, Shodai, etc., con gran admiración por parte de los estudiantes y aceptación por parte de los docentes. Así comienza la expansión del Karate.
En 1935, publica “Karate Do Kyohan”, una obra que describe los distintos Katas explicados paso a paso y con varias ilustraciones. Al año siguiente, inaugura el Shotokan, su primer Dojo en Tokio. La palabra Shoto hace referencia al nombre con el que firmaba Funakoshi sus poesías.
En este periodo el Karate se expande a gran velocidad, el Maestro continúa realizando exhibiciones y recibe cada vez más alumnos en su Dojo.
Su carisma y particular forma de enseñanza lo hizo famoso en Japón, por esta razón grandes Maestros de otros Estilos se acercaron a él para intercambiar conocimientos y muchos de sus alumnos que se convirtieron en Maestros luego fundaron sus propios Estilos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, su Dojo Shotokan es bombardeado por las fuerzas americanas, en 1947 decide reconstruirlo y seguir adelante.
Uno de sus mejores alumnos, Isao Obata funda en 1949 la J.K.A. (Japan Karate Asociation), Funakoshi es el instructor jefe de la entidad. Al año siguiente se desarrollan las reglas de competición.
A los 88 años, Funakoshi escribe su último libro, “Karate Do, Mi Camino”, una obra que trata sobre el Karate pero no desde la técnica ni el entrenamiento, sino de la filosofía y el estilo de vida del Maestro, con anécdotas que encierran grandes enseñanzas de un hombre que vivió su vida a través del Karate.
Es una obra maestra para practicantes de cualquier Estilo de Artes Marciales escrita por un hombre que entendía el Budo a la perfección.
Al año siguiente fallece en Tokio, dejando el Karate Shotokan como legado para la humanidad. Actualmente el Karate Shotokan es uno de los Estilos más populares y practicados del mundo.
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