¿Por qué ansiamos tanto el cinturón negro? Quizás al principio del entrenamiento en cualquier Arte Marcial, el cinturón negro es una meta, una inspiración, el símbolo de la perfección técnica y el objetivo final a cumplir.
Después de algunos años de entrenamiento, de años dentro del Dojo, de competir contra otros cinturones de distintos pesos y alturas, después de conocer el combate real fuera del Dojo, etc., comenzamos a darle otra importancia al cinturón sin importar el color.
Bruce Lee decía: “El cinturón sirve para sujetar los pantalones”, de forma irónica y siempre recalcando su pensamiento acerca de la falsa seguridad que genera en algunos practicantes, aún en los grados más altos.
Debemos reconocer que la clasificación por colores de los cinturones fue establecida por Jigoro Kano en el Judo y luego Gichin Funakoshi adoptó esta idea de su amigo para de alguna forma medir los conocimientos de sus estudiantes. En Kung Fu también existen clasificaciones por colores, distintas a las Artes Marciales japonesas, en algunos Estilos el Maestro portaba un cinturón rojo que indicaba que el Maestro había probado la sangre de su adversario en un combate a muerte.
En Muay Thai no se utilizan cinturones de colores, importa el entrenamiento en sí, la habilidad técnica y el único objetivo es vencer sin importar el nivel del adversario.
En Judo, el cinturón rojo y blanco está reservado a los más grandes Maestros que además de dominar el Arte, han contribuido en la difusión y desarrollo del Judo.
Incluso entre los diversos Estilos de Karate existen diferencias en las escalas de colores, con diferentes significados para cada color y requisitos para el pasaje de uno a otro.
El cinturón es una parte fundamental del uniforme tradicional de muchos Estilos marciales, tiene un gran significado simbólico, tiene un ritual de etiqueta que se cumple cada vez que se coloca e inspira respeto entre los demás, pero su significado ceremonial no debe confundirse jamás con el nivel técnico del practicante.
El cinturón es un aval de los conocimientos del practicante hasta ese momento, incluso el cinturón negro es una confirmación de que su portador conoce las técnicas suficientes como para empezar a buscar su propio Camino dentro del Arte. Pero no lo hace invencible ni superior a sus compañeros de menor grado, si lo hace más responsable de su condición, lo obliga a ayudar a los demás y mostrarse a sí mismo que es humilde frente a los demás, a respetar a sus compañeros de la misma forma que él fue respetado cuando era un principiante.
No se puede decir que el sistema de colores de los cinturones sea malo, ni que sea una equivocación de los antiguos Maestros pero últimamente debido a la gran cantidad de federaciones y asociaciones de distintos Estilos, debido al número creciente de practicantes y la baja de exigencias en algunas Escuelas, surgen cinturones negros que confiados en sus conocimientos y a veces respaldados por sus federaciones abren Escuelas y enseñan de forma errónea a sus alumnos, creando en ellos una sensación de seguridad basada en los grados, que luego se transforma en un duro golpe frente a la realidad.
También hay casos de excelente practicantes, con grandes condiciones físicas y técnicas que una vez alcanzado el ansiado cinturón negro dejan de entrenar porque piensan que ya han alcanzado el máximo objetivo dentro del Arte. Pero como reza el viejo dicho: “No importa cuando ni cuánto tiempo lleves entrenando, lo importante es nunca dejar de entrenar.”
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